500 páginas de poesías y 9.1 GB de música son el resultado de un par de artistas para el mismo intento desesperado por compartir eso que hay dentro de sus cabezas. Lamentablemente, la frustración ante la dificultad de comunicar, ha llevado a otros a pensar que lo expresable lo es todo. Muchos han caído entonces a reducir la verdad a un par de frases simplificadoras, siendo carcomidos por el lenguaje cotidiano e incluso devorados cuando este es en extremo limitado.
-¡No me importa!- le gritó Salvador a su interlocutor, mientras este lo miraba atónito. ¿Qué significa esa frase? ¿Qué hace además esa exclamación en ella?
Los diagramas que muestran una caja, una flecha y otra caja asociadas con las palabras: emisor, mensaje y receptor, en la teoría de la comunicación, quedan cortos bajo el contexto de que no pensamos sólo con palabras.
Estoy convencido de que este problema es más práctico de lo que se cree.